Libros antiestrés: el “pinta y colorea” regresa a nuestras vidas

Esta mañana he aterrizado por la Casa del Libro a comprar el típico Bestseller de suspense para leer en Agosto. Dedicarse profesionalmente al ámbito del Desarrollo Personal, Coaching y Liderazgo, no te deja demasiado tiempo para este tipo de lecturas a lo largo del año, ya que la lista de libros que se editan sobre esos temas es interminable. Al final ha caído en mis manos “La Viuda” de Fiona Barton y, de paso, no he podido resistirme a comprar uno de estos libros tan de moda para colorear: “El Bosque Encantado” de Johanna Basford.

Libroscolorear

Me he quedado muy sorprendida ya que hace unos meses, me pasé por la misma librería y tan sólo había un pequeño estante dedicado a estos libros antiestrés. Hoy he visto que tenían muchísimos más: ilustraciones de mandalas, signos celtas, jardines, animales, ciudades, obras pictóricas…. Incluso el propio Forges ha sacado un personalísimo libro para colorear: “Coloreitor”. El título no podría ser más genial, maravilloso Forges!!

Libros colorear

¿Qué ha pasado para que de repente algo que como adultos teníamos tan olvidado vuelva a aparecer en nuestras vidas?

En nuestras formaciones o sesiones de Coaching de Equipos en empresas, solemos utilizar técnicas creativas para trabajar determinados temas como: definir la visión, misión y objetivos organizacionales; toma de decisiones, generación de estrategias, desarrollo de producto, desbloquear conflictos, etc. Nuestro método estrella es el “Lego Serious Play”, nos apasiona ésta herramienta tan versátil pero, en muchas ocasiones, empleamos otras técnicas como modelar con plastilina, dibujar y colorear…

¿Cómo pensáis que reacciona normalmente un grupo de adultos cuando ponemos nuestras cajitas de pinturas “Alpino” sobre la mesa?. Una vez superado el momento inicial de emoción y risas por la regresión ochentera al ver la famosa marca de pinturas, les empieza a entrar una inquietud creciente (por no decir pánico) ante la incertidumbre de lo que se les va a pedir hacer con esas pinturas en los próximos minutos. En la mayor parte de los casos, no han cogido un lápiz de colores desde hace años. Sólo los que tienen hijos se han aproximado más de cerca a estas herramientas que misteriosamente dejaron de formar parte de nuestras vidas en algún momento. Y es en ese mismo instante, cuando se empiezan a escuchar justificaciones del estilo: “es que no soy nada creativo” o “se me da fatal dibujar”. Al final, esas creencias iniciales se dispersan en cuanto cogen las pinturas y se dan cuenta de que, en realidad, todos somos capaces de expresar a través del dibujo. El fin de la actividad en nuestras sesiones no es la técnica ni la calidad artística, sino el significado que para la persona tiene lo que plasma en el papel, lo haga como lo haga.

Estas curiosas reacciones siempre me llevan a pensar cómo algo tan inofensivo como una cajita de lápices de colores puede provocar tanta inquietud. ¿Qué ha pasado? ¿Cuál fue el momento en que esta actividad creativa salió de nuestras vidas? ¿Por qué nuestro sistema educativo se empeña en excluir o desterrar las actividades creativas en edades tan tempranas? Esta es una de las razones por las que celebro que estos libros para colorear ya sumen millones de adeptos en Europa y EEUU. ¿Una moda pasajera? No lo sé; pero poco me importa si esta tendencia hace que muchos adultos retomemos una actividad creativa y relajante que ya teníamos olvidada.

¿Cuáles son algunos de los beneficios que nos pueden aportar estos libros?

– Son un remedio antiestrés: Colorear es una actividad parecida al Mindfulness ya que ambos predisponen al cerebro a entrar en una serie de ondas Theta, un estado en el que se es consciente de lo que sucede pero se está muy relajado.

– Favorecen la concentración: Al igual que ocurre con la meditación, mientras coloreamos, dejamos que el “ruido mental” se vaya, permitiéndonos estar más concentrados y presentes en el “aquí y ahora”.

– Mejoran la coordinación y la psicomotricidad fina.

– Facilitan que entremos en “Estado de flujo”: “Estar totalmente absorto por la actividad que se realiza. El ego desaparece. El tiempo vuela. Cada acción, movimiento y pensamiento sigue inevitablemente al anterior, como si se tocase jazz. Todo tu ser está implicado y estás utilizando tus habilidades al máximo” (Mihaly Csikszentmihalyi)

Aunque el principal fin de estos libros no sea el de lograr un resultado artístico de calidad, no tenemos por qué excluir esta posibilidad. Como muestra, cualquiera de los increíbles trabajos que la artista Chris Cheng comparte en su canal de Youtube:

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