Muchas veces intento buscar experiencias personales que ejemplifiquen algunos de los temas que tratamos en el blog y en las sesiones de coaching. Casos de personas reales que puedan inspirar a otras y que, gracias a su testimonio,nos demuestran que cambiar de vida es posible

Habitualmente aprovecho para desayunar o comer en un sitio nuevo que han abierto hace unos meses en la C/ Príncipe de Vergara 43, justo al lado de la Plaza Marqués de Salamanca de Madrid, donde está mi despacho. Se llama Nice. Es un local amplio y luminoso, en el que sirven un delicioso café que se puede tomar acompañado de muffins, croissants, pan con tomate, tostadas… entre otras delicias dulces y saladas. También hay  ensaladas, sandwiches, cremas y otras variantes de comida rápida para los que no tenemos mucho tiempo para pararnos a comer. Siempre comida fresca y saludable. Un sitio  al que entré por su cuidada estética y colorido y que hoy es uno de los que más frecuento cuando estoy trabajando en el centro.
 
Pero realmente lo que más me gusta de este lugar y sin duda lo que hace que sea especial, son las personas que trabajan aquí. Roberto y Alma son dos jóvenes de 29 y 25 años, amigos de la infancia, que coincidíanen el pueblo Espinosa de los Monteros, situado al norte de Burgos. Roberto es informático y diseñador gráfico y Alma licenciada en derecho. Ambos cuentan la cantidad de ocasiones en las que hablaban en convertirse en sus propios jefes para ser dueños de su destino laboral. Ambos lo intentaron por separado, él con una pequeña empresa de páginas web y ella montando un despacho de abogados. Los dos estaban en un momento muy parecido no sólo profesional sino también personal. Roberto había recorrido el mundo durante seis meses con la idea de encontrar inspiración para enfocar su futuro negocio, y Alma había vivido un tiempo en Londres donde entró por primera vez en contacto con el mundo de la hostelería. 
Después de un tiempo y de intensas experiencias, un día coinciden y deciden que quieren “cambiar de sector y de aires”, y hacerlo juntos. Lo que empieza como un intercambio de ideas y sueños entre amigos, acaba convirtiéndose en una propuesta en firme para montar su propio negocio de hostelería en Madrid. Empiezan desde cero, pero lo más importante ya lo habían decidido que era tomar la decisión de lanzarse a la aventura de ser emprendedores en tiempo de crisis. Sólo quedaba la puesta en marcha: Préstamos, plan de empresa, búsqueda de locales, licencias, proveedores, reforma, decoración… Y tras un duro camino lleno en muchos casos de difíciles obstáculos que superar, abren las puertas de su negocio el 8 de Agosto de 2012.

 

Roberto y Alma en su día a día en Nice
Roberto me cuenta: “Es fácil cuando de partida ya sabes que quieres cambiar de vida. Cuando te marcas un objetivo. Lo difícil es que no desistas ante las dificultades, vencer la inercia negativa. ¡Si estás convencido de que lo vas a conseguir, y de que es un objetivo alcanzable al final sigues y lo consigues! Aunque he de confesar que algunas veces te planteas si realmente estás haciendo lo correcto. Es difícil prever si algo va a salir bien sin tener medios. Es más sencillo si lo divides en pequeños objetivos”.
Lo que aquí nos describe Roberto, refleja la esencia del Coaching: fijarte un objetivo, generar las emociones y motivación necesarias para dirigirte a él, no desistir ante las dificultades, ver más allá de las barreras y limitaciones, establecer pequeños pasos y, lo más importante de todo: el convencimiento de que lo vas a lograr. Son nuestras creencias las que marcan nuestra realidad. Como decía Henry Ford: “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto”
Hablando sobre cómo se ve ahora, comenta que se siente realizado y contento  antes lo tenía todo: trabajo, sueldo, vacaciones, posibilidad de viajar…  pero no me sentía completo. Ahora no existe la opción de poder hacer tantas cosas como antes pero estoy más feliz porque este trabajo se ha convertido en una especie de extensión de mí. Sé que si un día estoy contento, la gente sale de aquí más contenta”. 
Y ese deseo se plasma tanto en el trato personal a los clientes, como en todos los detalles simbólicos que han incorporado a la decoración del local. Todos sus mensajes son como sutiles regalos a sus clientes para potenciar que tengan un buen día y disfruten de la vida y de lo que cada momento les puede ofrecer. 
 
 
 
 
 
De hecho cuando un cliente de Nice sale del local, lo último que ve es una gran frase en la pared. Roberto nos dice que él piensa que si todos los días te dices “Hoy es un gran día”, llegará uno en el que levantes la cabeza y después de ver la frase se digas a ti mismo: “Claro que sí”.
Enhorabuena a estos soñadores por haber puesto en marcha su proyecto!!
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2 comentarios en Nice, un lugar en el que sentirse bien

  1. Genial!
    Desayuno todos los días en Nice y aparte del género estupendo lo mejor es que gracias a Alma y a Roberto, que son los primeros en verme, salgo convencido de que voy a tener un gran día. Todo el que va pasa un rato agradable y hace un paréntesis en su quehacer diario.
    Enhorabuena. Hacia falta algo así.

    José María García Martínez de Velasco.

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